LA ZONA NEGRA : La última cena del Reo

John Wayne Gacy violó y asesinó a 33 niños y adolescentes, entre 1972 y 1978. Ejecutado a la edad de 52 años mediante inyección letal en el Centro Correccional Stateville de Illinois, en 1994. Su última cena consistió en pollo frito Kentucky, baked beans (judías cocinadas en salsa de tomate picante), patatas fritas, un batido de chocolate y fresas (que no se le sirvieron).


La pena de muerte aún es legal en muchos países del mundo, como Afganistán, China, Corea del Norte, EE.UU, Egipto, India, Irán, Japón, Pakistán, Sudán y Zambia, entre otros muchos. En los estados de EE.UU. que tienen vigente la pena de muerte, los condenados tienen derecho a pedir una última cena, acorde a un presupuesto máximo. En Florida las últimas cenas deben contener alimentos que puedan ser adquiridos a nivel local y no pueden costar más de 40 dólares. El alcohol no está permitido, ya que las cárceles no quieren percances con los presidiarios. 

Los presos pueden presentar la solicitud un par de días antes de su fecha de ejecución. Cuando la comida está lista es llevada a la celda del preso unas horas antes de la muerte. En Virginia la comida tiene que ser realizada por lo menos cuatro horas antes de la ejecución. La solicitud más popular es una hamburguesa con queso y patatas fritas. La carne, el pollo frito y los helados también son comunes.

John Wayne Gacy.

Lewis Gilbert fue declarado culpable del asesinato de un guardia de seguridad y dos ancianos. Fue condenado a muerte y le dieron un cóctel letal de drogas en la Penitenciaria del Estado de Oklahoma en el año 2003. La última cena fueron 2 tarrinas de helado de vainilla y algunos cucuruchos.


Lewis Gilbert


Timothy McVeigh. 

Timothy McVeigh de 33 años de edad, condenado a muerte por 168 cargos de asesinato en Indiana. Ejecutado con inyección letal en el año 2001. Su última cena fue un kilo de helado de menta con trocitos de chocolate.


Thomas Treshawn Ivey. 

Thomas Treshawn Ivey fue condenado a muerte por matar a un empresario y a un sargento de policía, en 1993. A los 34 años de edad se le administró una inyección letal en el Instituto Correccional de Broad River en Carolina del Sur, en el año 2006. Para su última cena pidió un donut y un batido de chocolate.

Ricky Ray Rector. 

Ricky Ray Rector de 42 años, condenado a muerte por 2 cargos por asesinato y ejecutado con inyección letal en 1992 en Arkansas. Su cena fue un filete, pollo frito, zumo Kool-Aid de cereza y de postre pastel de nueces. El pastel de nueces se lo reservó “para más tarde”, segun le comunicó al guardia que le acompañaba.

Gary Mark Gilmore. 

Gary Mark Gilmore cometió varios robos y dos asesinatos en Utah. Su caso ganó repercusión internacional por haber pedido, el mismo, la pena de muerte. Fue fusilado en la Prisión Estatal de Utah, en 1977. La cena que pidió, la noche antes de su muerte a los 36 años, consistía en seis huevos duros, pan y café. Sólo se bebió el café.

Ronnie Lee Gardner. 

Ronnie Lee Gardner, 49 años de edad, condenado a pena de muerte por robo en varias casas y 2 cargos por asesinato. Fusilado en el año 2010 en Utah. En su última cena tomó cola de langosta, filete, pastel de manzana y helado de vainilla. Mientras comia, estuvo leyendo la trilogía de El Señor de los Anillos.

Louis Jones Jr. 

Louis Jones Jr, ex sargento de las fuerzas especiales en EEUU, fue declarado culpable del secuestro, violación y asesinato de una compañera de las fuerzas especiales, de 19 años de edad, en Indiana. Fue ejecutado en el Complejo Federal Correccional Terre Haute de Indiana, en el año 2003. Su última cena consistió en una selección de frutas variadas.

Theodore “Ted” Bundy. 

Theodore “Ted” Bundy, 43 años de edad, condenado a pena de muerte por violación, necrofilia, fuga de la cárcel y 35 cargos de asesinato. Ejecutado en la silla eléctrica en 1989, en Florida. Declinó elegir una cena especial y le dieron la última cena tradicional: filete poco hecho, huevos fritos, patatas fritas en tiras, tostadas con manteca y jalea, leche y un zumo de naranja.

James Hudson. 

James Hudson asesinó a una pareja de 64 años de edad con una escopeta, con el antecedente además de haber disparado al hermano de uno de ellos con el mismo arma dos años antes. Condenado a muerte, fue ejecutado en el Centro Correccional Greensville de Virginia, en el año 2004. Como última cena pidió una galleta cream cracker y seis Coca Colas.


Eddie Lee Mays. 

Eddie Lee Mays fue condenado a muerte por robo y asesinato y ejecutado en la silla eléctrica en el Correccional de Sing Sing de Nueva York, en 1963, a los 34 años de edad. Como último deseo rechazó la cena y pidió un paquete de cigarrillos Pall Mall y una caja de cerillas.

Stephen Anderson. 

Stephen Anderson, 49 años, condenado a muerte por robo en viviendas, agresión, fuga de la cárcel y 7 cargos por asesinato. Ejecutado mediante inyección letal en el año 2002, en California. Para su última cena pidió dos sandwiches de queso a la plancha, queso cottage con rábano y maiz, pastel y un helado con chips de chocolate.

Jackie Barron Wilson. 

Jackie Barron Wilson, culpable de violar y asesinar a la niña Maggie Rhodes de cinco años de edad, fue condenado a muerte y ejecutado con inyección letal en la Penitenciaria del Estado de Texas, en el año 2006. Su última cena fue una cebolla cruda, 2 coca colas y un paquete de chicles.

Allen Lee Davis. 

Allen Lee Davis alias “Tiny” de 54 años, condenado por robo y 3 cargos de asesinato a la silla eléctrica en Florida, en el año 1999. Su última cena fue: cola de langosta, patatas fritas, camarones fritos, almejas fritas y 2 rodajas de pan de ajo.

Victor Feguer. 

Victor Feguer, culpable de asesinato en Iowa en el año 1963, fue condenado a muerte por ese cargo. Como última cena pidió una simple aceituna. Segun él, al comer la aceituna, un olivo nacería de su cuerpo como un símbolo de paz. 

El fotógrafo Henry Hargreaves, junto al artista británico James Reynolds realizaron una colección llamada “No Seconds en el que mediante una serie de fotografías, documentan las solicitudes de los condenados a muerte para su última cena antes de la ejecución. 



Fuentes: The Telegraph, James Reynolds, Henry Hargreaves, Slate.


MÁS:


LA ZONA CEREBRO : Fernando Sánchez Dragó o el éxtasis



El primer encuentro de Fernando Sánchez Dragó con el LSD, con profundas repercusiones en su trayectoria vital a partir de entonces, ocurrió en la primavera de 1970. Su iniciación en el universo lisérgico fue tardía, como tardía fue su militancia en el jipismo. Cuesta imaginar a Dragó, a sus más de treinta años, con dos licenciaturas universitarias, con el pelo corto y sus maneras de joven crecido en el barrio madrileño de Salamanca, rodeado de jovenzuelos veinteañeros, andrajosos y melenudos que oían música de rock para colocarse. Luego terminaría recuperando el terreno cedido a los años de universidad, poniéndose a la altura de lo que la Década Prodigiosa exigía. Muchos de sus encuentros con lo invisible ―y con lo sagrado― se produjeron entonces, por la brecha del LSD.



Con sustancias enteogénicas, Dragó alude a todo lo que induzca iluminaciones psicodélicas: el ácido lisérgico, la mescalina, la psilocibina, La ketamina, la ayahuasca, el peyote, etc. El hachís y la marihuana también las inducen, pero sus virtudes son mucho menores. Mejor, en todo caso, ingerirlo que inhalarlo. A Dragó no le interesa ninguna otra sustancia que no conduzca al éxtasis ni induzca experiencias enteogénicas, es decir, que no suscite la manifestación de lo divino, o de lo sagrado, dentro de los confines de la conciencia.

La toma de este tipo de sustancias formaba parte de los misterios mayores llevados a cabo en el santuario pagano de Eleusis, de ahí su carácter sacramental y hermético. Por este motivo, su ingesta ha de realizarse únicamente con los fines de iluminación que les son consustanciales a los enteógenos, intramuros de un recinto sagrado ―sea real, mental o ambas cosas al tiempo― y, preferiblemente, bajo la vigilancia de un chamán o de alguien cuyo saber y gobierno se le asemeje, aunque esta tercera condición sólo rige para principiantes.

Existen otros procedimientos, además de la ingesta enteogénica, para alcanzar el éxtasis, como el ayuno, la meditación, la soledad, el trance artístico, las experiencias cercanas a la muerte, los desprendimientos astrales, la plegaria, la respiración holotrópica, la audición espontánea o inducida de la música de las esferas, los estados de semivigilia, el agotamiento, la epilepsia, la embriaguez dionisíaca o la cópula tántrica, pero los enteógenos atajan los caminos cognitivos, fulminan la conciencia y precipitan «el temor terrible de una revelación absoluta, traspasando esa puerta de las maravillas que nos sitúa ante la Presencia Divina».

Desde que en 1968 entrara en el Cabin Hotel de Katmandú, Dragó siempre reconoció su adicción al «porro de las buenas noches» para poder culminar sus artes amatorias y conciliar el sueño, aunque fuese consciente del perjuicio para la salud del tabaco con el que mezclaba la marihuana o el hachís. Cuando finalmente decidió dejar de fumar cannabis ―aunque siguiera tomándolo por otras vías―, Dragó comenzó una cruzada contra el tabaco desde todos los foros en los que tenía voz. Desde entonces ha criticado reiteradamente a quienes no respetan la libertad del prójimo y ha firmado cartas de apoyo al endurecimiento de las leyes promovido por el Ministerio de Sanidad en este asunto.


La apología de las drogas blandas y la defensa de su legalización ―cuando no de su abierta liberalización― son argumentos que Dragó expone en sus escritos con frecuencia. 

Sostiene que «el mejor sistema (por no decir el único) para terminar de una vez por todas con la plaga de las drogas duras consistía, y consiste, en permitir el cultivo, compraventa y consumo de las drogas blandas, impidiendo así la promiscuidad contra natura entre las unas y las otras nacida y crecida en el caldo común del cajón de sastre del prohibicionismo a ultranza». 

Las experiencias de Ámsterdamy California al respecto lo avalan. En tres lustros de legalización de drogas blandas, el consumo de heroína, la incidencia del SIDA transmitido por jeringuilla y la delincuencia se habían reducido a la mitad, sin contar con que el gobierno holandés había recaudado varios millones de dólares en concepto de tasas fiscales sobre los cultivos de marihuana. 


La casa del Caballero del Escarabajo fue construida en 1807.

Además, cada día que pasa se descubren nuevos usos farmacológicos del cannabis, cuyas bondades parecen infinitas, y sucesivos informes de la OMS afirman que éste es menos perjudicial para la salud y menos adictivo que el alcohol, el tabaco o el café.

Según cifras oficiales de la ONU, la cruzada contra la droga ha causado ya más muertes que las dos guerras mundiales juntas. El narcotráfico, por si fuese poco, se ha convertido en la séptima potencia económica mundial. No es exagerado, pues, considerar la cuestión como el mayor drama de nuestro tiempo. «Hace un cuarto de siglo no existía el problema de las drogas. 

Éste ha surgido a causa de la prohibición indiscriminada de las mismas. ¿Por qué, aunque sea a título de tanteo, no enmendamos el rumbo y optamos por aplicar soluciones que no sean coercitivas ni punitivas? Los resultados, créanme, serían instantáneos y espectaculares. [...] La legalización de las drogas resolvería en veinticuatro horas los siguientes problemas: muertes por sobredosis y adulteración, el setenta y cinco por ciento de los casos de SIDA (en España), el setenta y cinco por ciento de los delitos (son cifras de la Fiscalía General del Estado), el drama económico vivido por los familiares de los drogadictos, el narcotráfico y ―last but not least― el libre albedrío.» 

Y por si no fuese bastante, la legalización de las drogas y su elevación a monopolio de Estado durante una temporada inflaría las velas lo suficiente como para hacer que la marea baja de la crisis que tiene al barco del sistema financiero encallado remontara lo suficiente para salir del atolladero.


TEXTO ORIGINAL Javier Redondo Jordán

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LA ZONA HISTÓRICA : La solidaridad de Henning Solhaug

Nunca se han visto, viven a 2.350 kilómetros y jamás han hablado, pero Camilo de Dios, exguerrillero antifranquista, gallego, de 83 años, le debe a Henning Solhaug, secretario del sindicato de electricistas noruego Elogit, de 62, el haber cumplido un deseo que ha ocupado toda su vida: recuperar los restos de su hermano, fusilado en 1950 y enterrado en una fosa en Chaherrero (Ávila). 

Camilo de Dios muestra una foto de su hermano fusilado antes de la exhumación. / ÓSCAR RODRÍGUEZ

El sindicato, de 15.000 afiliados, decidió donar 6.000 euros a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) al conocer que el Gobierno español ha eliminado las partidas para la apertura de fosas del franquismo. La asociación ha destinado ese dinero a tres exhumaciones este verano; la primera, la del hermano de Camilo, Perfecto de Dios.

Camilo estaba muy emocionado. “Impresiona mucho ver los huesos. Cómo van desenterrando los pies, la cabeza, las manos... Es una sensación agridulce, pero estoy muy agradecido por la solidaridad recibida”. Veinte voluntarios de la ARMH, como Carmen García-Rodeja y Marco González, se desplazaton a Chaherrero para arroparle, y vecinos del pueblo se acercaron a la fosa para llevar sillas y agua para todos, también para el equipo de arqueólogos, como René Pacheco, cuyo trabajo financiaba el sindicato noruego. “Les estoy inmensamente agradecido. Yo pedí ayuda al Ayuntamiento y al Gobierno, pero ha tenido que ser un país extranjero el que desentierre a nuestros muertos”.

Las botas que llevaba Perfecto de Dios cuando lo mataron. Tenía 19 años. / ÓSCAR RODRÍGUEZ

Solhaug explica por qué el sindicato noruego decidió donar 6.000 euros a la ARMH. “El comité central del sindicato hizo una visita a España para estudiar el impacto de la crisis. La alta tasa de paro nos alarma, pero también la situación de las familias de los más de 100.000 desaparecidos del franquismo, cuya búsqueda, como ha dicho el grupo de trabajo de Naciones Unidas contra las desapariciones forzadas, no puede ser tarea de los familiares; Es una obligación del Estado. Entendemos que la lucha de estos guerrilleros no era solo para defender la democracia española, sino que formaba parte de la lucha contra el fascismo europeo, contra Hitler y Mussolini, y estos pocos euros pagan solo una pequeña parte de nuestra deuda con los republicanos españoles”.


Lugar del entierro de Perfecto de Dios en Chaherrero.

Perfecto de Dios tenía 19 años cuando lo mataron. Con su madre, Carmen Fernández, comunista, y otros dos guerrilleros antifranquistas había salido de los montes gallegos con la intención de llegar a Madrid y después, exiliarse. Pero en Chaherrero, donde habían parado para comprar comida, fueron detectados por la Guardia Civil, que abrió fuego contra el grupo. Perfecto cayó abatido a tiros y su madre no quiso dejarle. Los otros dos guerrilleros huyeron. Uno fue detenido poco después. Era 16 de mayo de 1950.

“Yo tenía entonces 16 años y estaba preso en El Dueso (Cantabria). Me enteré de lo sucedido por una carta de mi madre”, recuerda Camilo. Aquella fue la primera de las muchas cartas que se escribieron de penal a penal. Ambos estuvieron condenados a muerte, aunque finalmente les conmutaron la pena. “Los franquistas no miraban si eras menor o mujer. A mí me torturaron 59 días en el cuartel: te daban martillazos y cortes en las manos y en los pies, aún tengo las cicatrices... Me arrancaron las uñas...”, recuerda Camilo, que se ha sumado a la querella contra el franquismo que investiga la juez argentina María Servini de Cubría en Buenos Aires.  “Mi madre estuvo 13 años presa y yo diez”. Al salir de la cárcel, Camilo vivió una temporada en Madrid, hasta que le dijeron que podía volver a su casa, en Sandiás (Ourense). “Nos la habían quitado los falangistas, que luego la pusieron a la venta. Mi familia tuvo que volver a comprar su propia casa”.

En el registro judicial puede leerse que el enterramiento “tiene dos metros de longitud, un metro de ancho y uno treinta centímetros de profundidad. Habiendo quedado enterrado el cadáver en posición sur-norte”. Este apunte data del  17 de mayo de 1950  y es del juez instructor que se constituyó en lo que define como  ‛cementerio civil’ donde quedó depositado el cadáver de Perfecto y dio orden de enterrarlo.

Su madre murió en 1999, con 93 años. “Le hubiera encantado vivir este momento”, declara Camilo a pie de fosa, mientras ve a los arqueólogos recuperar los restos de su hermano. “Ahora voy a poder enterrarlos juntos en un cementerio. Perfecto ya no va a estar tirado en un camino, como hasta ahora. Como siguen tantos otros, por desgracia”.



LA ZONA ECOLÓGICA : La Sexta extinción

¿Podemos detener la devastación de nuestro planeta y salvar nuestra propia especie? Estamos en medio de una crisis de la biodiversidad, la extinción masiva más rápida en la historia de la Tierra, en gran parte debido a:
la destrucción de los ecosistemas por los humanos
la sobreexplotación de las especies y de los recursos naturales
la diseminación de la contaminación agrícola



En la mente de los biólogos quedan pocas dudas de que la Tierra está enfrentando actualmente una pérdida creciente de especies tal que amenaza con rivalizar las cinco mayores extinciones del pasado geológico. Desde el año de 1993, el biólogo de Harvard E. O. Wilson estimó que la Tierra está perdiendo alrededor de 30,000 especies por año, lo cual se traduce a la estadística aún más espeluznante de tres especies cada hora. Algunos biólogos han comenzado a pensar que esta crisis de la biodiversidad (esta “Sexta Extinción”) es aún más severa y más inminente que lo que Wilson supuso.

La extinción en el pasado

Todos los cambios bióticos globales mayores han sido causados por eventos físicos que han caído fuera de las perturbaciones normales climáticas y de otro tipo, las cuales son sobrevividas por las especies y por los ecosistemas. ¿Cuál fue la causa de estos cambios bióticos?

La primera extinción (hacen unos 440 millones de años): El cambio climático (el cual fue relativamente severo y acompañado con un enfriamiento global repentino) parece ser la causa de la primera de las extinciones masivas al final del periodo Ordovícico. Esta extinción causó cambios profundos más que todo en la vida marina, pues existía poca o ninguna vida terrestre en ese tiempo. El 25% de las familias desapareció (una familia consiste entre unas cuantas especies hasta de miles de especies).



La segunda extinción mayor (hacen unos 370 mda): El siguiente evento similar, cerca del final del Período Devoniano, puede o no haber sido el resultado de cambios climáticos globales. Aquí, desapareció el 19% de las familias.

La tercera extinción mayor (hacen unos 245 mda): Los escenarios que explican lo que pasó en la más grande extinción masiva (¡por lo menos hasta ahora!) al final del Período Pérmico han sido una amalgama compleja de cambio climático posiblemente enraizado en los movimientos de las placas tectónicas. Sin embargo, evidencias muy recientes han sugerido que un impacto bolídico similar al evento al final del Cretáceo puede haber sido la causa. El 54% de las familias desapareció.

La cuarta extinción mayor (hacen unos 210 mda): El evento al final del Período Triásico, poco después de cuando primero evolucionaron los dinosaurios y los mamíferos, todavía es difícil de definir en cuanto a sus causas precisas. El 23% de las familias desapareció.

La quinta extinción mayor (hacen unos 65 mda): Esta es quizás la más famosa y la más reciente de las extinciones, la cual ocurrió al final del Cretáceo. Eliminó por completo al resto de los dinosaurios terrestres y a los amonitas marinos, así como a muchas otras especies a lo largo del espectro filogenético y en todos los hábitats que se han examinado en el registro fósil. En la última década se ha llegado al consenso de que este evento fue causado por una (posiblemente múltiple) colisión entre la Tierra y un bólido, probablemente cometario. Sin embargo, algunos geólogos apuntan al evento volcánico que produjo las trampas de Deccan en la India como parte de la cadena de eventos físicos que perturbó a los ecosistemas tan severamente como para causar la rápida extinción de muchas especies terrestres y marinas. Aquí, se perdió el 17% de las familias.

¿En qué se diferencia esta Sexta Extinción a los eventos previos?

A primera vista, los eventos de extinción por causas físicas del pasado parecen decirnos poco sobre la Sexta Extinción, la cual es un evento patentemente causado por los humanos. Existen pocas dudas de que los humanos son la causa directa del estrés de los ecosistemas y de la destrucción de las especies en el mundo moderno a través de actividades tales como:

la transformación del paisaje
la sobreexplotación de las especies
la contaminación
la introducción de especies exóticas
Y dado que Homo sapiens es claramente una especie animal (aunque una especie ecológicamente y comportamentalmente peculiar) la Sexta Extinción parece ser el primer evento global de extinción documentado que tiene una causa biótica en vez de una causa física.



Sin embargo, tras reflexionar un poco, se puede decir que el impacto humano en el planeta es análogo al impacto de la colisión del cometa del Cretáceo. Hace sesenta y cinco millones de años, ese impacto extraterreno de tremendo poder explosivo fue seguido inmediatamente por inyecciones a las partes bajas de la atmósfera de tanto material que las temperaturas a nivel global bajaron tremendamente. Más críticamente, la fotosíntesis fue inhibida severamente, lo cual causó tremendos efectos negativos a los ecosistemas terrestres. Esto es precisamente lo que los seres humanos han estado haciendo en el planeta. Los humanos están causando tremendos cambios físicos en el planeta.

Pangolín

¿Que es la Sexta Extinción?

Podemos dividir la Sexta Extinción en las fases discretas:

La Fase Uno comenzó cuando los primeros humanos modernos comenzaron a dispersarse a diferentes partes del mundo hacen unos 100,000 años.
La Fase Dos comenzó hacen unos 10,000 años cuando los humanos comenzaron la agricultura.

La primera fase comenzó poco tiempo después de que Homo sapiens evolucionó en África y cuando los anatómicamente modernos humanos comenzaron a emigrar de África y a dispersarse por todo el mundo. Los humanos llegaron al Medio Este hacen 90,000 años. Ellos estaban en Europa hacen 40,000 años. Los Neandertales, que ya habían vivido en Europa por mucho tiempo, sobrevivieron nuestra llegada por menos de 10,000 años, desapareciendo abruptamente. De acuerdo a muchos paleoantropólogos, los Neandertales cayeron víctimas a guerras con nuestra especie o a los efectos más sutiles (pero potencialmente no menos devastadores) de estar en el lado perdedor de la competencia ecológica.

En todas partes, poco tiempo después de la llegada de los humanos modernos, muchas especies nativas (especialmente, pero no exclusivamente, las más grandes) se extinguieron. Los humanos se comportaron como toros en una tienda de cristal:



Ellos perturbaron los ecosistemas al cazar excesivamente a las especies comestibles, las cuales nunca antes habían tenido experiencia con los humanos.
Y quizás ellos también dispersaron organismos causantes de enfermedades.
El registro fósil provee evidencias de la destrucción de los ecosistemas por parte de los humanos:

Los humanos llegaron en abundancia a Norteamérica aproximadamente hacen unos 12,500 años. Existe mucha documentación a lo largo del continente sobre sitios que revelan matanzas y procesamiento de mamuts, mastodontes y bisontes extintos. La desaparición de la mayoría de la fauna Pleistocénica registrada en los depósitos de alquitrán de La Brea coincidió con nuestra llegada.

El Caribe perdió varias de sus especies más grandes cuando los humanos llegaron hacen 8,000 años.

La extinción impactó mucho antes a elementos de la megafauna australiana, coincidiendo con la llegada de los humanos hacen unos 40,000 años. La isla de Madagascar, algo anómala en que los humanos solo llegaron por primera vez hacen unos 2,000 años, también muestra el patrón claramente. Las especies más grandes (las aves elefante, una especie de hipopótamo y los lémures más grandes) desaparecieron rápidamente poco tiempo después de la llegada de los humanos.

De hecho, solo la fauna adaptada previamente a los humanos en aquellos lugares donde especies de homínidos habían existido (África, por supuesto, pero también la mayor parte de Europa y de Asia) sobrevivió más o menos intacta la primera ola de la Sexta Extinción. El resto de las especies del mundo que nunca habían tenido experiencia con los homínidos en sus ecosistemas locales, eran tan ingenuamente sin miedo a los humanos como las recientemente llegadas especies de aves (como los turtupilines o mosqueros bermellones, Pyrocephalus rubinus, conocidos como Vermillion Flycatchers en inglés) en las islas Galápagos de hoy en día.


¿Por qué continúa la Sexta Extinción?

La Fase Dos de la Sexta Extinción comenzó alrededor de 10,000 años atrás con la invención de la agricultura, quizás observada por primera vez en la cultura Natufia del Medio Este. La agricultura parece haber sido inventada varias veces en lugares diferentes, esparciéndose por todo el mundo en los años intermedios.


Una nueva especie en peligro de extinción fue descubierta en la sierra El Jimulco por un grupo de catedráticos-investigadores de la Escuela Superior de Biología del campus de la UJED en Gómez Palacio, la cual es sujeto de investigación profunda para su identificación, ya que no existe registro ni ha sido fotografiada por la ciencia mexicana; actualmente sólo se cuenta con las fotos captadas por los exploradores universitarios. Más.

La agricultura representa el cambio ecológico singular más profundo en los enteros 3.5 mil millones de años de la historia de la vida. Con su invención:

los humanos no tuvieron que interactuar con otras especies para poder sobrevivir y pudieron, por ende, manipular a otras especies para su propio uso.
los humanos no tuvieron que adherirse a la capacidad de carga de los ecosistemas, pudiendo así sobrepoblar.

El Homo sapiens se convirtió en la primera especie que dejó de vivir dentro de los ecosistemas locales. Todas las demás especies, incluyendo a nuestros ancestros homínidos, a todos los humanos pre-agriculturales, y a las sociedades de cazadores y recolectores que aún quedan, existen como poblaciones semiaisladas jugando papeles específicos en los ecosistemas locales (es decir, ocupan o tienen “nichos.”) Esto no ocurre con los humanos de la revolución post-agricultural, los cuales se han salido de los ecosistemas locales. De hecho, para poder desarrollar la agricultura es esencial declarar la guerra a los ecosistemas, haciendo cambios a la tierra para que produzca uno o dos cultivos alimenticios. Todas las otras especies de plantas nativas se clasifican entonces como “hierbas” indeseables y todas menos unas pocas especies domesticadas de animales se consideran como pestes.



El numero total de organismos dentro de una especie está limitado por muchos factores, siendo el más importante de todos la “capacidad de carga” de los ecosistemas locales. Dadas las necesidades energéticas y las adaptaciones que tiene una especie en particular para procurar energía, solo un cierto numero de ardillas, árboles de roble y halcones pueden ocupar un sector específico de hábitat. La agricultura tuvo el efecto de remover el limite natural que imponían los ecosistemas locales al tamaño de las poblaciones humanas. A pesar de que los cultivos todavía fallan regularmente y de que la hambruna y las enfermedades aún acosan a la tierra, no existe duda alguna de que la agricultura por si sola ha tenido un enorme impacto en el tamaño de la población humana:

Las estimaciones varían, pero se calcula que hacen 10,000 años existían en la tierra entre 1 y 10 millones de personas.
Existen ahora 6,000 millones de personas.
Estos números continúan creciendo en forma logarítmica; de esta manera habrán 8,000 millones de personas para el año 2020.


Se presume que existe un límite superior a la capacidad de carga de humanos sobre la tierra (de la cantidad de gente que la agricultura puede sostener) y este número se estima entre 13,000 y 15,000 millones. Sin embargo, algunas personas piensan que este número puede ser mucho más grande.
Esta explosión de la población humana, especialmente en los años posteriores a la revolución post industrial de los últimos dos siglos, aunada al desbalance entre la distribución y el consumo de la riqueza en el planeta, es la causa base de la Sexta Extinción. Existe un círculo vicioso:

Para poder alimentar al número creciente de humanos, se despejan más tierras y se crean procesos más eficientes de producción (más recientemente engendrados por la ingeniería genética). En respuesta, la población humana continúa creciendo.



El uso de combustibles fósiles está ayudando al crecimiento de la agricultura, lo cual modifica aún más al ambiente.

Los humanos continúan pescando (se considera que 12 de las 13 pesquerías principales del mundo están severamente agotadas) y cosechando madera para producir materiales de construcción. Los combustibles, la contaminación y la erosión del suelo por la agricultura ha creado zonas muertas para la pesca (como en el Golfo de México).

La Diáspora humana ha contribuido también a la diseminación de especies exóticas que comúnmente prosperan a costa de las especies nativas. Por ejemplo, las especies invasivas han contribuido a la condición del 42% de las especies amenazadas y en peligro de extinción en los Estados Unidos.

¿Podrán las medidas de conservación detener a la Sexta Extinción?

Los ecosistemas del mundo han sido precipitados al caos. Algunos conservacionistas piensan que no hay sistema, ni siquiera los vastos océanos, que permanece sin haber sito tocado por la presencia humana. Las medidas de conservación, el desarrollo sostenible y, ultimadamente, la estabilización de los números de la población humana y de los patrones de consumo, ofrecen esperanzas de que la Sexta Extinción no se desarrolle hasta el punto de la tercera extinción global, hacen unos 245 millones de años, donde el 90% de las especies del mundo desaparecieron.



A pesar de que es cierto que la vida, tan increíblemente resiliente, siempre se ha recobrado (aunque solo después de periodos muy largos) después del pulso de una extinción mayor, lo ha hecho solo después de que la causa del evento de extinción ha desaparecido. Esa causa, en el caso de la Sexta Extinción, somos nosotros, los Homo sapiens. Esto quiere decir que podemos continuar en el camino hacia nuestra propia extinción o, preferiblemente, podemos modificar nuestro comportamiento hacia los ecosistemas globales de los cuales aún formamos una parte importante. Esto ultimo debe suceder antes de que se declare como terminada la Sexta Extinción y que la vida pueda otra vez rebotar.


La Sexta Extinción
Niles Eldredge
Un artículo original de ActionBioscience.org


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