LA ZONA G8 : Guerra de Cuarta Generación: Trastornando nuestras mentes hacia la sumisión total

En el contexto de la amenaza y provocación abierta que constituye para Venezuela y toda América Latina el establecimiento de siete bases militares estadounidenses en territorio Colombiano (aunado a las tres ya utilizadas por las FF.AA. estadounidenses), la abogada venezolana-estadounidense Eva Golinger advirtió, en el programa de la Hojilla del 14 de Agosto de 2009, sobre una nueva doctrina de guerra emanada recientemente del Pentágono y que  ya se estaría ejecutando en Venezuela: la Guerra Irregular, Irregular Warfare o IW por sus siglas en inglés. 



Por lo grave de lo expuesto por Eva Golinger en el programa mencionado cabe adentrarnos un poco más al fondo del tema para determinar cómo y de qué manera esta nueva doctrina está vinculada con otros conceptos y realidades como lo son la Guerra de Cuarta Generación y con construccciones ideológicas como lo es la llamada Teoría de las Nuevas Guerras. 

Esta última es un conjunto de postulados arbitrarios proveniente del ámbito académico y vendido al público como 'teoría' que data del comienzo de este milenio y se ha proyectado rápidamente hacia la esfera de las estrategias de seguridad nacional, tanto de los EE.UU. como también de la Unión Europea. Una vez que conozcamos los vínculos y con ello el contexto general en el que se enmarcan la más recientes doctrinas de guerra, podremos trazar mejor nuestras propias estrategias de defensa y hasta pensar en el diseño de una contra-ofensiva contundente.

En una actualización de la Directiva para la Guerra Irregular, emanada del Departamento de Defensa de EE.UU. que data de diciembre de 2008, encontramos la siguiente definición del concepto:

.. llevar a cabo un combate de manera no convencional, tal como trabajando con fuerzas de seguridad extranjeras, suplentes y movimientos de resistencia indígena para apoyar a Estados frágiles, extender el rango de las fuerzas estadounidenses hacia áreas denegadas o combatir regímenes hostiles.“


Luego, la misma directiva procede a explicar el por qué de su actualización, refiriéndose en primer lugar a la aparición de 'retos irregulares' que amenazan la seguridad nacional de los EE.UU.:

"La directiva, siendo resultado de más de un año de debate en el Establishment de Defensa, forma parte de una transformación más amplia del papel de las FF.AA. estadounidenses en la medida en que la amenaza de un combate de gran escala en contra de las FF.AA. de otras naciones ha estado desvaneciendo, y nuevos peligros han surgido por parte de sombríos actores no-estadales, tales como terroristas que tienen en la mira a las poblaciones civiles.“

La idea de que las guerras 'clásicas' o convencionales entre los Estados nacionales tal y como se experimentaron a lo largo del siglo XX son cosas del pasado, y que las nuevas guerras del siglo XXI tienen un carácter esencialmente diferente, no es tan nueva. Hace ya algunos años que las clases dominantes us-americanas y europeas, a través de sus grandes medios de comunicación de masas, han estado sugiriendo a la opinión pública mundial que las guerras del siglo XXI tienen como protagonistas unos 'chicos malos' que operan como 'actores no-estadales', leáse terroristas. 

Nos dicen, que las guerras del siglo XXI son y serán conflictos armados 'intra-estadales' cuyas causas son endógenas, quiere decir, hechas en casa. Nos dicen además, que este tipo de conflictos que pueden ser de naturaleza étnica, religiosa o político-ideológica, fomentan el terrorismo, abren la puerta al narcotráfico y al crimen organizado y erosionan cualquier esfuerzo de garantizar el orden público y la seguridad interna por lo que conducen necesariamente a los llamados 'Estados 'fracasados'. 



Los 'Estados fracasados' a su vez ponen en peligro la paz de su región circundante y constituyen de esta manera y sobre todo en un mundo globalizado, un reto de seguridad para los países modernos o 'civilizados'. 

Estos últimos, por ser 'superiores' en sus valores y desempeños económicos y culturales, están obligados a intervenir en aquellas 'regiones caóticas' para 'ayudar' a sus poblaciones a recobrar o ganar el piso firme de la 'civilización democrático-occidental'.

Hay que tenerlo claro: La difusión y penetración de esta especie de ideas forma parte intrínseca de otra doctrina de guerra, que es la de la Guerra de Cuarta Generación cuyo principal teatro de operaciones es la mente humana tanto de las poblaciones de los países metropolitanos, como las de aquellos países que no forman parte de esta autoproclamada 'civilización democrático-occidental'. 

El objetivo principal de la Guerra de Cuarta Generación librada a nivel global, es bombardear, debilitar y luego moldear la psiquis para que los pueblos del mundo sucumban ante la realidad del capitalismo globalizado con su crisis económica-financiera, ecológica, social y moral, con su concentración y monopolización perversa de capital y poder en las manos de unas pequeñas élites, y que acepten el surgimiento de un sistema totalitario-represivo-dictatorial a nivel mundial, al que nos hemos referido en escritos anteriores como 'globofascismo'. 

Específicamente, el objetivo de la Guerra de Cuarta Generación a escala global es lograr que las poblaciones de los países metropolitanos asuman como suya una supuesta 'misión civilizadora y pacificadora' basada en los 'valores universales de la democracia occidental' que debe extenderse por todo el mundo; y que los pueblos de la 'perifería' se rindan y acepten la imposición forzosa del capitalismo neoliberal globalizado y sus 'reglas de juego' como único camino viable para la humanidad y, por ende, desistan de buscar establecer alternativas tal y como sucede aquí en nuestras latitudes.



Los cañones en esta guerra contra la mente y psiquis humana son los medios de comunicación y la artillería, la 'información'. 

Entre el ejército que moviliza esta maquinaria letal figuran periodistas, columnistas, científicos, militares, estrategas, políticos, asesores, altos funcionarios de Estado, burócratas, diplomáticos y académicos, todos instrumentalizándose consciente o inconscientemente al servicio de la acumulación irrestricta del capital a escala global, no importa sus consecuencias nefastas, mil veces demostradas, mil veces padecidas. 

La servidumbre de los secuaces se acentúa aun más en tiempos de crisis sistémica como la que estamos viviendo en este momento, de una magnitud que solo suele 'resolverse' por medio de una devastadora guerra mundial.


Conozcamos pues a uno de los guerreros de la Guerra de Cuarta Generación, defensor del capitalismo neoliberal globalizado y expositor de la Teoría de las Nuevas Guerras: Thomas P. M. Barnett, norteamericano, analista militar y geo-estratega del Pentágono, quien identifica en su libro 'El nuevo mapa del Pentágono: Guerra y Paz en el siglo XXI' una zona crítica, albergadora de conflictos internos, posibles estados fracasados y amenazas para la seguridad internacional, zona a la que denomina 'la brecha no-integrada'. 

Este agujero peligroso abarca a Centroamérica y El Caribe, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Guyana, Suriname, Guyana Francesa, el continente Africano con excepción de Sudáfrica, Europa Oriental, Medio Oriente con excepción de Israel, Asia Central, Indochina, Indonesia y Filipinas

La 'brecha no-integrada' contrasta con lo que Barnett llama el 'núcleo operante de la globalización', a saber: EE.UU., Canada, México, Chile, Argentina, Uruguay, Brazil, Europa Occidental, Rusia, China, India, Japón y Australia. 

Lo característico de la 'brecha no-integrada' según Barnett es, que está compuesta por países desenganchados de la globalización y de sus reglas del juego, por lo que constituyen una potencial amenaza y un reto para el 'núcleo operante' desde el punto de vista de la política de seguridad de Occidente. 

Por ende y en nombre de la seguridad estratégica del 'núcleo operante de la globalización' hay que integrar, por la fuerza militar, a los países de la 'brecha no-integrada'. Detrás de toda esta terminología aparatosa se esconde, por supuesto, una realidad sencilla: Se trata de la militarización abierta del capitalismo neoliberal globalizado y su irrestricta expansión hacia todos los rincones del planeta. En palabras del mismo Barnett:

“Si un país pierde ante la globalización o si rechaza buena parte de los beneficios que esta ofrece, existe una probabilidad considerablemente alta de que en algún momento los EE.UU. enviarán sus tropas a intervenir en este país.“ 

Las fronteras entre la 'brecha no-integrada' y el 'núcleo operante de la globalización' según Barnett son, convenientemente y en todo caso fluídas, y puede que un sector de la 'brecha no-integrada' termine formando parte del 'núcleo operante' tal y como efectivamente sucedió con Europa Oriental, que fue en buena parte 'integrada' (o más bien absorbida), previa reestructuración neoliberal de sus economías, a la Unión Europea en el marco de su 'Osterweiterung' (expansión hacia el este) del año 2004, año en que Barnett publicó su libro y en que diez nuevos países, entre ellos ocho de la Europa Oriental, se adjuntaron a la Unión Europea, seguidos por otros dos en el 2007. 



De la misma manera, Barnett tampoco excluye la posibilidad de que, al revés, una parte del 'núcleo operante' decaiga y pase a formar parte del agujero.

El equivalente europeo de Thomas P. M. Barnett es Robert Cooper, diplomático británico, estratega, asesor de la Estrategia de Seguridad Europea del año 2003, consejero principal del Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, y autor del libro: 'La quiebra de naciones: Orden y Caos en el Siglo XXI

Cooper, al igual que su par estadounidense, divide el mundo en dos: un mundo 'postmoderno,' concebido como asociación voluntaria de Estados tipo Unión Europea y caracterizado por su seguridad, transparencia e interdependencia de sus Estados miembros; y un mundo 'premoderno', concebido como un mundo de Estados fallidos, incapaces de mantener su monopolio de la fuerza y de defender a sus ciudadanos ante la actuación de grupos irregulares, factores de desestabilización o el crimen organizado. Cual Maquiavelo postmoderno, Robert Cooper recomienda abiertamente y sin escrúpulos el doble estándar como método de las relaciones internacionales en el 'mundo de los dos mundos' del siglo XXI:

"El reto para el mundo postmoderno es acostumbrarnos a la idea del doble estándar. Entre nosotros operamos con base en las leyes y en una seguridad de carácter abierto y cooperativo. Pero si tratamos con Estados más anticuados, ubicados más allá del continente postmoderno europeo, necesitamos recurrir a los métodos un tanto más rudos que datan de una época anterior: la fuerza, el ataque preventivo, el engaño, lo que sea necesario para tratar con aquellos quienes todavía viven en el mundo del siglo diecinueve en el que cada Estado se centraba en sí mismo. Entre nosotros, nos atenemos a las leyes pero cuando estamos operando en la jungla, consecuentemente tenemos que atenernos a las leyes de la jungla. En el período prolongado de paz que ha vivido Europa, ha habido una tentación de descuidar nuestras defensas, tanto físicas como psicológicas. Esto representa uno de los grandes peligros para el Estado postmoderno.“ 

Conste entonces, que tanto desde Norteamérica como desde Europa nos ven a los pueblos que conformamos 'Humania del Sur' y quienes hemos sido víctimas de sus criminales atropellos desde tiempos de la colonización, como 'agujero', 'brecha no integrada', 'mundo premoderno' o 'jungla'. Conste también, que ahora los conflictos en nuestras regiones, productos de nuestras realidades históricas en las que cada étapa desde la colonización ha sido marcada por imposiciones e intervenciones desde los centros capitalistas de poder y muchas veces artificialmente fomentados desde afuera, son conflictos 'hechos en casa', 'tribales', 'inter-étnicos', 'anacrónicos', 'propios de la jungla' pues. 



Una vez más transpira por cada palabra de la propaganda Occidental el odioso racismo y supremacismo. Hay un detalle interesante, sin embargo, y es cuando Cooper desvela el carácter de clase de las 'nuevas' doctrinas de seguridad y defensa al subrayar lo esencial que es para el 'mundo postmoderno' establecer la creencia en una 'misión civilizadora' para convencer a propios y ajenos de sus nobles intenciones:

"Convencer a nuestra propia población a que arriesgue su vida en países caóticos en el exterior requiere que la gente cree que estamos difundiendo un evangelio, prosiguiendo una misión civilizadora o en el peor de los casos, postulando la superioridad natural de nuestra raza. Esto requiere autoestima y convicción. Luego y si queremos ser exitosos, tenemos que convencer a aquellos a los que subyugamos que lo hacemos en virtud de sus mejores intereses y al servicio de un fin trascendental.“ 

En su necesidad de controlar las mentes de sus poblaciones con este tipo de 'nuevos mitos' en el marco de la Guerra de Cuarta Generación y para lograr que estas afirmen el carácter cada vez más abiertamente militarista de la Unión Europea, las clases dominantes europeas cuentan con varios eruditos, verdaderos maestros en ocultar los fríos intereses de expansión económica imperial de las élites europeas detrás de una máscara de pinta moral, humanista y de ángel guardián. Entre ellos figuran Mary Kaldor, profesora británica y directora del Centro de Estudios de Gobernabilidad Global en la London School of Economics and Political Science, miembro, en su momento, del Grupo de Estudios de Capacidades para la Seguridad Europea al servicio de Javier Solana, y además autora del libro: 'Guerras nuevas y viejas. Violencia organizada en la Era de la Globalización'. 

Mary Kaldor

Kaldor argumenta en la misma línea de Cooper, cuando dice que vivimos en un mundo de dos mundos, el del 'cosmopolitanismo moderno', un mundo de paz con sus valores de inclusión, universalismo y multiculturalismo, versus el 'particularismo anticuado, premoderno', un mundo caracterizado por la implosión de aquellos Estados que no han podido con la globalización y cuya autonomía, monopolio de violencia y capacidad de defender a sus ciudadanos ha sido quebrantada, cediendo el espacio a la violencia y al colapso de la democracia. Por ende, Kaldor aboga por el lanzamiento de un 'proceso global civilizatorio' para hacer frente a la amenaza proveniente del mundo premoderno.

El sociólogo alemán Ulrich Beck, en el mismo orden de ideas, clama por un 'Imperio Cosmopolitano Europeo', una especie de ángel guardián el que, para hacer frente a las amenazas del mundo premoderno, debe imponer en este por la fuerza los valores del mundo postmoderno, en nombre del bien de los 'premodernos':

"Surge una política novedosa, postnacional del humanismo militar, esto es, la implementación de un poder militar transnacional que tiene como objetivo hacer valer el respeto a los derechos humanos más allá de las fronteras nacionales. [...] Así es como la guerra se convierte en la continuación de la moral por otros medios.“ 

Finalmente, Herfried Muenkler, profesor de Teoría Política en la Universidad Humboldt de Berlin y autor del libro: 'Las Nuevas Guerras', define estas como caracterizadas por la 'des-estatización' y la 'asimetrización'. Esta última se refiere a la singular supremacía militar de los EE.UU. en el mundo a la que cualquier adversario sólo puede responder con estrategias asimétricas como el terrorismo o la guerra de guerrillas, según Muenkler. 

La 'desestatización' o descomposición de la autoridad estatal ocurre, según Muenkler, en primer lugar en los países del 'Tercer Mundo' y se debe al fracaso de los procesos de construcción de Estados modernos por culpa de sus élites inmorales y corruptas. De esta manera, Muenkler concibe las nuevas guerras como guerras de desintegración de Estados. 



La pérdida del monopolio de la violencia estatal da lugar al surgimiento de grupos violentos privados, que se financian por el contrabando y el narcotráfico, con consecuencias desestabilizadoras politicas y económicas para la región, por lo que Occidente debe intervenir para evitar desbordamientos mayores. En palabras de Muenkler:

"El terrorismo internacional tiene su refugio en primer lugar allá donde las estructuras estatales han colapsado en el transcurso de una guerra intra-societal. En el mundo globalizado no existe ya región ninguna en la que el colapso de las estructuras estatales no tenga consecuencias graves para las estructuras políticas y económicas globales, por lo que surge, desde el punto de vista de la política de seguridad, la necesidad por la exportación militar de estabilidad. Occidente tiene que ser preparado para asumir la pacificación armada de regiones enteras.“

'Mundo postmoderno' versus 'mundo de la jungla', 'humanismo militar', 'exportación militar de estabilidad', 'pacificación armada' – esto son las palabras claves de una amplia literatura de la que apenas hemos presentado algunos mínimos extractos y cuyos postulados han penetrado, cual balas a quemarropa, los cerebros de millones de personas en Europa y Norteamérica. 

Estas edificaciones ideológicas, difundidas en academia, en libros, en la prensa y en documentos estratégicos de seguridad y defensa, conforman nada menos que la legitimación 'moral' de las guerras de agresión en el siglo XXI, desconociendo cualquier noción de soberanía nacional, integridad territorial, autodeterminación de los pueblos y principio de no-intervención por considerarlas nociones arcáicas, premodernas y propias de la jungla. 

La 'exportación militar de estabilidad' en tiempos recientes hacia la ex-República Yugoslava, Afganistán, Irak y Palestina nos dan una muestra que es lo que nos espera con la proyectada exportación de estabilidad hacia Nuestra América con el establecimiento de las bases militares estadounidenses en territorio Colombiano.

Con este marco general en mente, habiendo mostrado el vínculo entre Guerra de Cuarta Generación y construcciones ideológicas como la Teoría de las Nuevas Guerras y tomando en consideración sus consecuencias para el pensamiento y las actitudes de millones de personas en los países metropolitanos, regresamos nuevamente al concepto de la Guerra Irregular, introducido y explicado por Eva Golinger en el programa La Hojilla del 14 de Agosto. Bajo la premisa de que hayamos entrado (o nunca salido) de una era de guerra perpétua, la nueva doctrina de la Guerra Irregular pasa a ser el núcleo de la 'misión militar' norteamericana en el siglo XXI. 



Sus fines son lograr cumplir con los objetivos estratégicos trazados a mediano y largo plazo mediante métodos no convencionales, jugando al desgaste físico y psicológico del adversario en el marco de una guerra de 'baja intensidad' prolongada en el tiempo que se libra a nivel regional y global. Todo ello para obtener control sobre territorios, recursos naturales y energéticos, corredores geoestratégicos y poblaciones. Se trata de realizar lo que el Departamento de Defensa de EE.UU. denomina en concordancia con los conceptos arriba esbozados, 'operaciones de estabilidad', cuando en realidad el objetivo de dichas operaciones es la desestabilización continua y sistemática de gobiernos adversos o no-alineados con los intereses de los EE.UU., o gobiernos quienes simplemente defienden su soberanía nacional, integridad territorial y autodeterminación – ideas y nociones 'premodernas', 'arcáicas', según las élites globales.

No sorpende entonces que el ya mencionado estratega norteamericano Thomas P. M. Barnett, en un artículo titulado: 'Las Nuevas Reglas: La Evolución de las Fuerzas Armadas Estadounidenses', opina, en respuesta a las "condenas predecibles de elementos anti-americanos en Suramérica“, que la instalacion de nuevas bases militares en Colombia se debe a un noble 'esfuerzo por promover la estabilidad regional'. 

'Operaciones de estabilidad' – por cierto, hay algo acertado en este concepto: Si algo han tratado de estabilizar sin éxito las clases dominantes globales, es este mismo sistema que es inestable por esencia: el capitalismo. No existe capitalismo sin crisis, no existe crisis sin capitalismo. 

La crisis económica capitalista es producida periódicamente por las contradicciones internas del sistema, siendo las guerras sus 'soluciones' periódicas. Crisis económica y su solución, la guerra, son los dos lados de la inestabilidad capitalista. Sin embargo y en cuanto se destruya capital y fuerzas de trabajo en el marco de una guerra, se le da un nuevo aire al sistema mientras que dure la 'reconstrucción' y en ello consiste su perversa estabilidad y perversión estable.

Solo con una conciencia social de clase y una visión consecuentemente internacionalista, antiimperialista y anticapitalista podemos salir ilesos de los bombardeos de manipulación mental y trazar una estrategia que no termine entregándonos a los brazos del monstruo que estamos combatiendo.



TEXTO ORIGINAL 25/08/2009


Los signos políticos del Nuevo Orden Mundial, se caracterizaban por las evidencias de que la mano del hombre se hallaba tras muchos desastres naturales provocados con tecnología militar como HAARP, entre otras, haciendo de estas, todo un potencial de guerra oculto a la opinión pública con el que someter a gobiernos del mundo y a sus ciudadanos que, tras las catástrofes, hacen de estos puntos en el planeta un foco de subdesarrollo proclive al sometimiento político y financiero orquestado, sobre todo, por la política estadounidense. Un ejemplo, se presumía en las últimas catástrofes acaecidas en Chile.


El desastre de Guatemala en el que quedó sepultada la Aldea de Cambray II en 2015, volvía a recordar los efectos de HAARP, en este país, cuando en 2012, eran denunciadas estas prácticas y su utilización para inducir terremotos. 






Joseph Atwill, deja entrever en unas declaraciones, como las teorías de la conspiración que acusan a ciertas élites, gobiernos y organizaciones de provocarlos mediante operaciones de Falsa Bandera, no se encuentran muy desencaminadas. Para que este estudioso del cristianismo hiciese tales afirmaciones se tuvo que dar la circunstancia de que, las referencias las hacía, para desacreditar la figura de Jesucristo.


El término "Nuevo Orden Mundial" (NWO) que Wikipedia define como "Teoría de la Conspiración", ha formado parte de las crónicas de algunos pocos Medios que lo han incluido entre sus definiciones para referirse, por ejemplo; a la Cibeguerra. Lo que indica que, la opinión pública no estaba siendo confundida; sólo desinformada.  























 















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LA ZONA NATURAL : Los otros "lodos" de Aznalcollar.

El vertido de Aznalcóllar en 1998 fue, por volumen, el segundo de los 59 grandes accidentes ecológicos de la minería en todo el mundo, y el mayor de Europa. Si se añade el hecho de que se produjera en un lugar tan valioso y sensible como el entorno de Doñana, merecería figurar en la lista de los principales siniestros medioambientales de la historia, al menos de los que no han ocasionado víctimas humanas. Y quizá sea esta última circunstancia la que termine haciendo olvidar el pasado; 17 años después del desastre, ahora se planea la reapertura de la mina a cargo de un nuevo operador.


Pero es el propio suelo de Aznalcóllar el que aún no ha borrado el desastre por completo. Un nuevo estudio elaborado por investigadores de las Universidades de Granada y Almería revela que aún existe una pequeña proporción de suelos afectados por altos niveles de acidez y de metales pesados como arsénico, plomo, cobre y cinc. Según los científicos, estos focos pueden extender la polución a su entorno, como lo demuestra el hecho de que un 20% de los suelos analizados, sobre todo los que estaban más limpios en un muestreo anterior de 2004, aumentaron su nivel de contaminación en 2013 debido a la dispersión de los metales.

La pesadilla de Doñana comenzó el 25 de abril de 1998, cuando la presa de la balsa de decantación de la mina, gestionada por la empresa sueca Boliden AB, se rompió liberando 4,5 millones de metros cúbicos de agua ácida y lodos tóxicos. El vertido afectó a una superficie de más de 4.600 hectáreas en la cuenca del río Guadiamar y de su tributario, el Agrio, los últimos grandes aportes de agua que recibe el Guadalquivir por su margen derecha antes de su desembocadura en las marismas de Doñana.



De inmediato se puso en marcha una de las mayores operaciones de remediación de suelos jamás emprendidas en Europa, con el concurso de maquinaria pesada que se encargó de retirar lodo y suelo después del accidente y de nuevo al año siguiente. “Fue una labor muy complicada”, valora el edafólogo de la Universidad de Granada Francisco José Martín Peinado, primer autor del estudio. Para este investigador, el balance de aquella operación es positivo: “Las medidas fueron muy efectivas y más del 90% de los suelos están recuperados”, resume.

Martín Peinado y sus colaboradores han vigilado la evolución de los suelos contaminados desde diez días después de la rotura de la balsa. El nuevo muestreo en 2013, revela que la limpieza no culminó en una restauración completa. “En muchos casos había más de un metro de lodo sobre el suelo, que entró en fase acuosa e impregnó el suelo en profundidad”, explica el edafólogo, que atribuye la contaminación residual a un efecto secundario del procedimiento utilizado. “Creemos que el peso de la maquinaria mezcló parte del residuo con el suelo a mayor profundidad”.


Segín la Web de ka Comunidad Autónoma de Andalucía, el Corredor Verde del Guadiamar, se describe como: Paisaje Protegido Corredor Verde del Guadiamar. En un apartado de la descripción dedicado a recomendaciones, se puede leer: "NO SE PERMITE LA RECOLECCIÓN DE PLANTAS". Estado actual del Corredor (abajo).



El científico admite que “no se podía hacer una labor fina”, pero piensa que el resultado habría mejorado de haberse primado la eficacia sobre la rapidez. “En este tipo de polución en un ecosistema mediterráneo, la eliminación completa de los lodos es más importante que la velocidad de ejecución”, escriben los investigadores en su estudio, que se publicará en mayo en la revista Science of the Total Environment. “Por criterios científicos, habría sido más eficiente hacer una limpieza sobre material bastante más seco de lo que estaba”, añade Martín Peinado.


El resultado es que aún existe lo que el investigador califica como “puntos negros”, un 7% del total de los suelos de la zona alta del corredor verde del Guadiamar, la más próxima a la mina, que mantiene altos niveles de acidez y de metales pesados. “Son unas cuantas decenas de hectáreas que son focos potenciales de contaminación, y se les hace poco caso”. Las zonas contaminadas son fácilmente reconocibles, incluso en las imágenes de Google Earth: parches desprovistos de vegetación “donde, 16 años después, ni una mala hierba es capaz de instalarse”.

Para el investigador, estos focos de contaminación no ponen en peligro el ecosistema de Doñana, ya que en su gran mayoría se sitúan a más de 40 kilómetros aguas arriba de las áreas protegidas. 




Las condiciones deplorables del río Guadiamar, oculto tras una espesa vegetación con arboleda, esconde unas aguas en las que la contaminación se aposenta en sus orillas, ocultas de la vista de los escasos visitantes a este Paraje improvisado.

El papel depurador del suelo y la dilución natural del río Guadiamar impiden que los contaminantes lleguen al entorno de las marismas en concentraciones alarmantes, como demuestran los análisis realizados en el parque nacional y el parque natural adyacente. 

Sin embargo, para Martín Peinado existe un riesgo potencial para la población, ya que los suelos contaminados se encuentran en un corredor de recreo abierto al público y sin vallado ni señalización. 

“La gente va allí a correr, a hacer ciclismo o a observar aves, y hay riesgo de que alguna familia decida sentarse a tomar el bocadillo justo en esas zonas que están claras sin vegetación”, advierte.



Los Fondos Europeos con los que paliar, aparentemente, un daño medioambiental, sirven, en este caso, para ser homenajeados con la tan traída y llevada Leyenda del "Plan de Choque por el empleo".




Un entramado de estrechos senderos, a modo de laberinto, componen este improvisado "reparo" medioambiental en el que la conservación brilla por su ausencia, incluyendo Merenderos y espacios habilitados para Barbacoas, en medio de una espesa vegetación. 

Según Martín Peinado, la solución debería centrarse ahora en la aplicación de medidas más finas, como las técnicas de biorremediación. Estos métodos se basan en la capacidad de los seres vivos, sobre todo los microorganismos, de degradar o retirar del medio los productos contaminantes. Un ejemplo fue el programa experimental desarrollado por el CSIC tras el vertido de crudo del buque Prestige en las costas de Galicia en 2002. 


La biorremediación aprovecha la capacidad de los microorganismos ya presentes en el suelo, aunque también pueden añadirse artificialmente. En el caso de Aznalcóllar, sería sencillo, señala el edafólogo: “El suelo responde bien en cuanto se le ayuda un poco”. Esta ayuda consistiría en mezclar el suelo para oxidar el material en superficie y añadir nutrientes que activen las poblaciones microbianas existentes para fijar los metales. La técnica ya ha logrado, en el laboratorio, transformar el suelo estéril de los puntos negros en un sustrato donde crecen las lechugas.

¿Llegarán a aplicarse estas medidas en las calvas de Aznalcóllar? Los investigadores aún deberán reunir sus resultados en un nuevo estudio científico que esperan publicar en los próximos meses. Después presentarán una propuesta completa de actuación a la autoridad competente, en este caso la Oficina Técnica del Corredor Verde del Guadiamar, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. El coste, dice Martín Peinado, no debería ser un obstáculo: “Es mínimo en relación al beneficio que se puede conseguir”.

Detalle de una zona de suelo contaminado sin vegetación en el corredor verde del río Guadiamar. / F.J. MARTÍN PEINADO.

Otra cuestión es que la reapertura de la mina no conduzca a la repetición de errores del pasado. Y el más grave fue, a juicio de Martín Peinado, la excesiva acumulación de residuos en un solo lugar. “Aunque todo estuviera en regla, aquella balsa era un monstruo, que además fue recreciendo con respecto al diseño original”. En opinión del investigador, esto creaba situaciones imprevisibles que, sin embargo, ya habían dado motivos para la alarma antes del accidente. “Algunos científicos de Sevilla ya habían detectado filtraciones de metales pesados en el Guadiamar en ciertas épocas del año”.

Con todo, el autor del estudio no se opone a la reapertura de la mina. “Puede activar la economía y generar empleo en la zona, pero debe hacerse con todas las garantías de respeto al medio ambiente”. Por el momento, la reciente adjudicación de la explotación a la sociedad Minorbis-Grupo México ya ha cosechado críticas; entre otras, las de grupos ecologistas, por el hecho de que el socio mexicano es el responsable de la mina Buenavista del Cobre, que en agosto de 2014 vertió 40.000 metros cúbicos de ácido sulfúrico en el río Sonora. Martín Peinado insiste en que será esencial extremar el control y el seguimiento tanto del proceso extractivo como de la acumulación de residuos. “Este es el último eslabón de la cadena que a veces se olvida, hasta que ocurre un desastre”. “Nosotros vamos a seguir allí y vamos a seguir investigando, pero los científicos solo podemos aplicar una cierta presión; esperamos que se nos oiga”, concluye.






Segun Paula Madejón, el Arsénico, cadmio, plomo y zinc son los cuatro tipo de metales pesados más frecuentes en esta zona contaminada. Con los niveles actuales, el riesgo está en la cadena trófica y en que eso hay que vigilarlo con muestreos y evitando que, por ejemplo, haya caballos pastando en la zona (algo que está prohibido) o se recolecten caracoles de manera ilegal. El objetivo es evitar que esos animales terminen servidos en la mesa de alguna casa, bar o restaurante. Más.

Tras la paralización por parte de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, de la adjudicación a la agrupación empresarial México-Minorbis de los derechos de explotación del yacimiento minero de Aznalcóllar en Sevilla, en la que Juan José Negro, Director de la Estación Biológica de Doñana (EBD) declaró como testigo aportando "errores", se conocía su destitución en el cargo por motivos desconocidos, incluso para este biólogo. Los intereses creados y las especulaciones sobre una supuesta maniobra, relacionaban este y otros asuntos con su destitución. Más.





Grupo México: Agua Envenenada. Vídeo.



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La juez archiva la investigación por la adjudicación de la mina de Aznalcóllar
El Guadiamar, aún contaminado