LA ZONA NATURAL : Ser Vegano

El veganismo consiste en no ser cómplice de toda explotación animal que esté a nuestro alcance. Hay tantos motivos para  ser vegano o  al menos llevar una dieta vegetariana, temas éticos, ambientales, salud y sostenibilidad. Una de las maneras de hacer reflexionar  a la gente sobre esto es explicando los más que suficientes motivos que existen para dar el paso, ya que si lo haces de manera autoritaria nadie querrá escucharte.



El ser humano no tiene derecho a decidir sobre la vida de otros seres vivos que al igual que nosotros sienten y quieren vivir. ¿Por qué torturar, esclavizar y asesinar a miles de seres inocentes para consumo humano cuando no es necesario y además nos enferma? Y aunque estuviesen  en mejores condiciones tampoco lo apoyaría ya que no soy bienestarista. El especismo, al igual que el racismo y el sexismo, es otra discriminación injusta y forma parte de la opresión. El hombre debe de dejar de guiarse por el antropocentrismo y fijarse en el sensocentrismo y el ecocentrismo. Os invito a ver  La película-documental Terrícolas. Si sois sensibles no vais a poder terminar de verlo.

La cantidad de recursos y transportes utilizados para la producción de alimentos animales insostenible a la larga. La mayor parte de la producción de cereales y legumbres va destinado a consumo animal. Por ejemplo, en  Argentina se están destruyendo bosques para realizar cultivos de MÁS DE 700KM (qué locura) de soja transgénica (el 90 y pico % de la soja a nivel mundial es transgénica) y la mayor parte va destinada a ganadería. En el planeta Tierra hay más de 600 millones de vegetarianos. Si toda la humanidad llevase una alimentación omnívora harían falta 2 planetas como la Tierra para satisfacer la demanda. Es insostenible una alimentación omnívora, se necesitan muchísimo recursos. Para 1 sólo kilo de carne de res es necesario 50.000 litros de agua (contando la invertida en regar los cultivos para su alimentación). Recomiendo encarecidamente ver Cowspiracy, el secreto de la sustentabilidad. 

En el tema de la nutrición y la salud, voy a profundizar  mucho más. El problema de  una dieta vegetariana es que no esté bien asesorada, lo mejor es aprender nutrición de manera autodidáctica El ser humano no necesita proteína, necesita aminoácidos, junto con hidratos de carbono, ácidos grasos, minerales, oligoelementos y vitaminas. El mundo vegetal contiene todos estos nutrientes, el animal no. Cuvier, el más prestigioso paleontólogo que ha habido ya demostró que el ser humano no es un animal omnívoro, sino frugívoro, al igual que el resto de primates de primer orden como el orangután, gorila, bonobo, etc... Otros paleontólogos también han llegado a la misma conclusión, incluso Darwin (que no es mucho de mi agrado, ya que fue promovido por los eugenistas de la Inglaterra Victoriana para justificar el orden social existente) postuló lo mismo. 



En anatomía comparada llegamos a la misma conclusión, el aparato digestivo del ser humano no está diseñado para digerir carne cruda, empezando por la boca, nuestra saliva es alcalina y contiene ptialina para digerir los almidones en pequeñas cantidades, como las que tiene la fruta. Nuestros ácidos gástricos son muy débiles y nuestro tracto es muy largo y con pliegues para ralentizar el proceso digestivo y asimilar mejor los nutrientes. 

Los animales carnívoros tienen una saliva ácida, segregan mucho más ácido clorhídrico y tienen un tracto corto y liso para evacuar rápidamente la carne, ya que esta produce sustancias toxicas al descomponerse y se pudre. Nuestras manos son prensiles para trepar a los árboles y nuestra vista es estereoscópica en color para localizar las frutas, no tenemos garras, nuestros colmillos son cortos y rectos. Los de los carnívoros son largos y curvados para sujetar a la presa. La proteína animal  deja residuos tóxicos como urea, purinas, ácido úrico, etc. Los animales carnívoros tienen una enzima, la uricasa que es capaz de hidrolizar la urea en un componente inofensivo, el ser humano no dispone de esta enzima. 

Ahora vamos con la  vitamina b12. La vitamina b12 es sintetizada en nuestro intestino y en el de los animales  por organismos unicelulares (bacterias que se encuentran en la tierra y que ingerimos a través de los alimentos que tienen que ser orgánicos y sin lavar (¿quién come hoy directamente alimentos ecológicos  de la tierra sin lavar?) Por eso es fundamental tener una flora intestinal sana y los alimentos que la alteran son el gluten, el café, los hidratos de carbono refinados, la carne, los lácteos, el pescado…). Los animales que coméis los omnívoros tienen b12 porque la han recibido a través de la suplementación vía oral o intramuscular ya que los animales no están en libertad y no han podido alimentarse directamente de la tierra y como bien sabes están apelotonados. 



Cualquier humano que tenga contacto con la tierra, que coma fruta madura del suelo, o raíces, u hoja verde, todo ecológico, sin pesticidas ni abonos sintéticos tendrá su aporte de b12, el problema está en que la vida moderna hace que comamos alimentos desnaturalizados, con productos químicos que destruyen las bacterias beneficiosas, utilizamos detergentes, champús, geles, y la asepsia es tan grande que todo se desnaturaliza. 

También hay un hongo llamado  kombucha que se pone con té verde y con pasas y fermenta el agua. La bebida de kombucha incrementa la síntesis de b12 en nuestro intestino. Por otro lado también  hay algas que contienen b12. A mi abuelo, recientemente le han detectado carencia de b12 y es omnívoro.

Los tratamientos “oficiales” (quimioterapia, radioterapia, operación quirúrgica…) son un auténtico fracaso. En España mueren de cáncer 100.000 personas al año sólo en los hospitales, es decir, sin contar a los que fallecen tras ser desahuciados y mandados a morir a sus casas. ¡Es una de las primeras causas de muerte en el mundo! 

La Asociación mundial para la investigación del cáncer (WACR),  una de las pocas totalmente independiente, denuncia que no se puede obligar a nadie a someterse a tratamientos que NO han demostrado jamás en ensayo clínico la curación de un solo caso de cáncer y que ocultan terapias alternativas más eficaces y sin efectos secundarios. La medicina alópata (“oficial”) considera que una persona está curada a los 5 años de haber recibido  tratamiento,  las personas en las que remite el cáncer (la mayoría) habiendo pasado los 5 años se las considera curadas, totalmente surrealista. 



La causa del cáncer fue descubierta por el prestigioso Otto Heinrich WarburgPremio Nobel de Medicina en 1931. Ya se encarga la industria farmacéutica y los medios de manipulación de que la sociedad no se entere de esto. Él descubrió que las células cancerígenas son anaeróbicas (no necesitan oxígeno) y se reproducen en un ambiente ácido. 

A diario, la mayor parte de las personas (especialmente en el mal llamado “primer mundo”)  basa su alimentación en carnes, lácteos, pescado… (Proteína de origen animal), hidratos de carbono refinados, sal, azúcar, café, bebidas azucaradas… Todo esto acidifica nuestra sangre (nuestro Ph ha de ser alcalino, 7,35 es lo ideal). A  todo esto le sumamos los aditivos, pesticidas, conservantes, edulcorantes, radiaciones electromagnéticas y transgénicos

En cambio, se consigue la apoptosis celular de las células cancerígenas (muerte de éstas) en ambientes alcalinos (oxigenados). Una dieta vegetariana quitando todo los hidratos de carbono refinados, sal, azúcares  y aquellos que contengan gluten  es mucho más alcalina que una dieta omnívora y ya ni hablar de una dieta crudivegetariana o que un gran porcentaje de tus  kc diarias vengan de alimentos crudos.



La cocción de los alimentos  a partir de los 42º destruye sus enzimas, disminuye sus vitaminas, coagula las proteínas, vuelve inorgánicos los minerales, por eso es tan importante que  la alimentación sea crudivegetariana en una persona enferma (yo tomo un 60% de mis kc de alimentos crudos: semillas,frutos secos,frutas,germinados,cereales que tras ponerlos a remojo se pueden comer crudos como el trigo sarraceno). 

Ahora me  pregunto ¿Cómo es posible que los oncólogos no informen a sus pacientes de que una alimentación crudivegetariana (mejor que vegetariana) es fundamental para oxigenar y nutrir nuestras células? 


Fácil respuesta, ellos no tienen la culpa realmente toda la culpa (muchos de ellos son adoctrinados). La culpable es la industria farmacéutica, que tiene las manos manchadas de sangre inocente y cuyo modelo de negocio es el del crimen organizado como denuncia Peter Gotzsche, y la industria agroalimentaria, las dos van de la mano. Las asociaciones médicas reciben financiación de la industria farmacéutica.  

Un oncólogo llamado Antonio Bosch que tras ver el fracaso que supone la medicina alópata (“oficial”) decidió estudiar otras terapias alternativas y está viendo mejores resultados en sus pacientes. Una conferencia suya disponible en youtube “sin acidez tumoral no hay cáncer”.

El mayor estudio  de nutrición y salud que se ha realizado en los últimos 75 años es el Estudio de China. Su autor T. Colin Campbell ha escrito más de 350 artículos científicos, es profesor de bioquímica y nutrición, ha sido asesor científico del instituto Americano para la prevención del Cáncer y del Comité de médicos por una medicina responsable, entre otros. Bueno pues los resultados del Estudio son impresionantes, demuestra que cuando más alto es el consumo de proteínas de origen animal mayor es la probabilidad de padecer enfermedades degenerativas como el cáncer, alzhéimer, osteoporosis, degeneración macular, obesidad, entre otras. 



Él sabe cómo funciona el sistema, en el libro denuncia como algunos de los presidentes de las instituciones de la salud en EEUU tienen acciones en la industria láctea y cárnica y como éstas financian los programas nutricionales en las universidades y colegios. La solidez científica del libro es irrefutable. 

Comentarios acerca de Estudio de China:

“El Estudio de China es un análisis muy bien documentado sobre las falacias de la dieta, el estilo de vida y la medicina modernos, así como de enfoques usualmente utilizados, que suelen ser un completo fracaso.” 

Las lecciones aprendidas en la China proporcionan argumentos más que convincentes para promover una dieta vegetariana como la base de una vida saludable que reduce los riesgos de enfermedades producto de los excesos”. 

DRA. SUSHMA PALMER Directora Ejecutiva de la Junta de Alimentos y Nutrición, Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. 

“El libro El Estudio de China del Dr. Campbell es la historia conmovedora y perspicaz sobre la vigente lucha por comprender y explicar la conexión que hay entre lo que comemos y nuestra salud. El Dr. Campbell conoce el tema a la perfección, pues fue uno de los primeros en investigar la relación entre dieta y cáncer desde la época del primer Estudio de China, el informe NAS, el informe Diet, Nutrition and Cancer y el informe del panel de expertos del Instituto Americano de Investigación del Cáncer (AICR, por sus siglas en inglés), Food, Nutrition and the Prevention of Cancer: a Global Perspective. Por lo tanto, está capacitado para esclarecer todos los aspectos de este tema. Gracias al excelente trabajo iniciado por el Dr. Campbell y otros visionarios como él hace más de 25 años, en la actualidad, el Instituto Americano de Investigación en Cáncer promueve el consumo de una dieta predominantemente vegetariana para reducir el riesgo de esta enfermedad”. 

MARILYN GENTRY Presidente del Instituto Americano para la Investigación del Cáncer. 

“El Estudio de China es el libro más importante sobre nutrición y salud que se haya publicado en los últimos setenta y cinco años. Todo el mundo debería leerlo y debería servir de modelo para los programas de nutrición que se enseñan en las universidades. La lectura del libro es apasionante, por no decir increíble. Los estudios científicos son concluyentes. El libro trasluce la integridad del Dr. Campbell y su compromiso con la verdadera educación nutricional”. 

DAVID KLEIN, Editor Living Nutrition Magazine.



Amando Tarí Sirvent



La Mafia que controla la política de consumo, a través de la industria agroalimentaria y la OMS, no duda en controlar además, los movimientos de ciertos representantes políticos redirigiendo sus iniciativas parlamentarias. Tras la claudicación de muchos de estos finalmente, la iniciativa será presentada y llevada a la práctica cumpliendo así los deseos del gran hermano que legisla en la sombra y a la carta. Ver noticia.











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LA ZONA ECOLÓGICA : El Clima de Monsanto.

Al anunciar la compra de la firma climática, el gigante estadounidense Monsanto explicó en un comunicado que The Climate Corporation "tiene un conjunto básico de herramientas de apoyo en beneficio de los agricultores".              

The Climate Corporation, fundada en 2006 por un equipo de ingenieros de Google, no solo vigila el clima hiperlocal, sino también ofrece una gama de posibilidades para el monitoreo, evaluación y gestión de riesgos climáticos. 

La empresa reúne la friolera de 50 terabytes de datos en tiempo real. Los datos se obtienen de las previsiones meteorológicas, análisis del suelo y otras fuentes. La compañía recoge datos de 2,5 millones de lugares. Teniendo en cuenta estas cifras, no debe sorprender que la corporación sea básicamente la única en este mercado. 

Con la capacidad de pronosticar los fenómenos de la naturaleza y la calidad del suelo para ayudar a los agricultores con sus cosechas, Monsanto pretende crear lo que un ejecutivo suyo llamó "el siguiente nivel de la agricultura". 



Ser capaz de utilizar los mapas de campo, datos sobre suelos y semillas en pleno trabajo y dar a los agricultores un indudable beneficio adicional, según la empresa. Los agricultores podrán acceder a FieldScripts -un software basado en la ciencia satélite de Monsanto- desde sus dispositivos móviles mientras están sentados en sus tractores. Por el momento, la versión de prueba del software está siendo ensayada por alrededor de 160 agricultores de Estados Unidos a través de 40.000 hectáreas de tierra, de acuerdo con el diario 'Financial Times'. 

"El año pasado, Monsanto pagó 250 millones de dólares por The Precision Planting, el programa que impide que los agricultores siembren semillas a diferentes profundidades y con diferentes espacios una de otra, por lo que las diferentes partes de una finca suelen obtener un tratamiento diferente", cuenta el periodista y profesor Quentin Hardy en su blog en el diario 'The New York Times'. "La compañía también planea vender los productos de las cosechas -aseguradas con ayuda de The Climate Corporation- a los agricultores a nivel internacional.  En efecto, lo que Monsanto espera lograr son unos mil millones de acres de tierras de cultivo por todo el mundo […], y conseguir una interacción internacional sin precedentes a base de sus productos y posiblemente vender nuevos servicios basados en sus ideas", escribe Hardy.   

Para el futuro próximo Monsanto pronostica un posible aumento en las ganancias de 20 millones de dólares para toda la industria. El presidente y director ejecutivo de Monsanto, Hugh Grant, dijo que "todos se benefician cuando los agricultores son capaces de producir más con menos recursos".       



Jeffrey M. Smith, un investigador de OMG (organismo genéticamente modificado) en el Instituto de Tecnología Responsable en una entrevista concedida a RT, acusó a la empresa de tratar de tomar el control total de la oferta de semillas del mundo para impulsar las ganancias, al tiempo que oculta los efectos de los OGM en el ecosistema y la salud humana.  

"Los expertos en alimentación mundial y la erradicación de la pobreza en realidad tienen un informe, llamado 'I –Stat', patrocinado por la Organización Mundial de la Salud de la ONU, que concluye que los transgénicos en su forma actual no tienen nada que ofrecer en la alimentación del mundo o la erradicación de la pobreza. Monsanto hizo esta promesa [de ayudar a resolver los problemas de la alimentación y pobreza] para promover su tecnología, hacer que la gente pruebe y acepte la tecnología, pero de hecho, la cosecha promedio no aumentó, sino se redujo, de acuerdo con estudios independientes", explicó Smith.      



TEXTO ORIGINAL 6 oct 2013












Vandana Shiva: Carta abierta al Ministro de Economía de la India.Ver.




Dos caras de una misma moneda enfrentadas. 110 Premios Nobel, supuestamente orquestados por multinacionales como Monsanto firman una carta de apoyo a la agricultura de precisión (OMG) contra una infantería cuyas armas disparan ecología, pero cuyo armamento es financiado por esa misma moneda. Ver.









Uno de los últimos inventos relacionados con la agricultura podrá ser el de Sergio Rico Velasco y su "Lluvia Sólida" quizás no muy bien recibido por Monsanto, pero que sí ha sido reconocido por universidades y organizaciones de divulgación científica. Lamentablemente, a esta situación de sequía se puede llegar, entre otras causas, debido a la práctica de la geoingeniería desarrollada a través de las fumigaciones aéreas frecuentes también en México.






















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LA ZONA PÚBLICA : Palomares, medio siglo de 'top secret'.

El cura Francisco Navarrete Serrano, párroco a cargo de la pedanía de Palomares (Almería) en enero de 1966, señaló a sus feligreses que "la mano de Dios" había salvado a la población agrícola de apenas 800 adultos de la destrucción total. Cuatro artefactos termonucleares del tipo Mark 28 F1, de 1,5 megatones cada una, al menos 65 veces más potente que la bomba atómica que destruyó Hiroshima, habían caído del cielo sin llegar a explotar. Eran las 10.22 de la mañana del 17 de enero de 1966 y un superbombardero norteamericano de largo alcance B-52 colisionaba en vuelo con un avión nodriza durante la operación de repostaje. 


Francisco Martínez estaba en ese momento sentado en la puerta de su cortijo en la barriada de Los Castos, a unos 40 kilómetros de Palomares, aquel 17 de enero del que se cumplen 50 años: "Aquello es algo que nunca olvidaré. Parecía que el cielo se encendía y el fin del mundo se precipitaba sobre nosotros. A continuación, saltaron trozos en todas direcciones. Luego nos enteramos por la radio de que habían chocado unos aviones, pero no nos dijeron mucho más..."

La queja de Martínez se produjo hace 50 años. Pero podía ser extensible a la actualidad. La opacidad y la falta de transparencia sigue siendo la nota que marca el suceso de Palomares, el mayor accidente nuclear de nuestra historia. De hecho, tras 49 años de diplomacia, el acuerdo alcanzado en 2015 y que compromete a EEUU a llevarse la tierra contaminada que aún queda en Palomares es secreto. Sí se conoce, no obstante, que EEUU no ha dado una fecha para ejecutar el acuerdo y que tampoco se sabe quién pagará el gasto. 

De esta manera, Palomares y su contaminación siguen envueltos en un halo de secretismo, dudas y leyendas urbanas sobre el verdadero estado de las tierras y los posibles efectos en los habitantes del plutonio liberado por las bombas nucleares. Tampoco ha ayudado mucho a la credibilidad de los autoridades españolas que la documentación de la época de la Junta de Energía Nuclear (reconvertida en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) haya desaparecido o, al menos, siga siendo inaccesible para los investigadores. 



Y muchos menos que durante años se mantuviera que ya no había tierra contaminada en el lugar y que años después se supiera que quedan 50.000 metros cúbicos de materiales radiactivos en la zona o que el Ciemat no haya explicado a día de hoy cuántas personas y en qué grado han dado positivo por contaminación cuando en conferencias de científicos españoles el extranjero en Fukushima y en Austria que reconocen que al menos 100 vecinos de Palomares estaban por encima de los niveles permitidos. 

"Los documentos a los que he tenido acceso muestran que las autoridades españolas conocían desde el inicio que los Estados Unidos estaban dejando tierras contaminadas en España. De hecho, se cambiaron los niveles que habían fijado de contaminación aceptable porque, decían, era muy complicado limpiar estas zonas. Entonces, decidieron dejarla ahí y enterrarla entre 20 ó 30 centímetros. Hasta muy recientemente, las autoridades españolas nunca han reconocido este extremo", explica a Público Rafael Moreno Izquierdo, periodista y autor de la obra La historia secreta de las bombas de Palomares (Editorial Crítica).

Moreno Izquierdo denuncia que Palomares ha sido durante medio siglo un laboratorio nuclear a cielo abierto único en el mundo y donde, según el relato oficial trasladado por las autoridades españoles y estadounidenses, el hombre ha podido vivir y trabajar sin problemas. "[Palomares] ha servido para confirmar teorías de que el ser humano puede vivir en este tipo de atmósfera siempre y cuando los niveles de contaminación radiológica estén controlados y se conozca cómo afectan y evolucionan estos isótopos ante el cuerpo humano", escribe el investigador y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Ana Belén Valero es una de las personas que ha desarrollado toda su vida en el "laboratorio" de Palomares. Tiene 36 años y, por tanto, no vivió ese "enorme trueno", según lo describió Manuel González Navarro, hijo del alcalde de la localidad en 1966. Sin embargo, el episodio ha influido en su vida. Cada dos años desde que tiene 12 visita Madrid para hacerse análisis y una especie de chequeo médico. Sale los domingos por la mañana y regresa el martes. Para compensar las pérdidas que provoca que no pueda trabajar esos días en su tienda de móviles, el Estado le da alrededor de 200 euros en cuestión de dietas. 

"Los controles me dan confianza en que todo está bien y, además, aquí nunca ha habido malformaciones ni nada por el estilo, ni tampoco hay más casos de cáncer que en el resto del país. Por el lado de la salud estoy tranquila", confiesa Ana Belén, que recuerda ahora como desde los 12 años ha estado recogiendo tomates y hortalizas en una finca que ahora está cerrada al público por tener tierra contaminada. 





Ana Belén lamenta que el pueblo sigue estigmatizado y que nadie ha compensado a la población por la lacra que supone ser "el pueblo de las bombas nucleares": "No podemos ni vender lo que producimos con la etiqueta de Palomares". No obstante, este no es el principal problema, ya que el pueblo mantiene una elevada producción de productos agrícolas que se venden con la procedencia de Cuevas del Almanzora. Su mayor queja es contra las autoridades españolas y americanas: "Nadie nos ha explicado nada. Ni las posibles consecuencias o los motivos por los cuales tenemos que estar tranquilos o intranquilos. Vivimos en el desconocimiento y así surgen las leyendas urbanas sobre los efectos del plutonio". 



Ahora Ana Belén quiere que España y EEUU ejecuten, por fin, la limpieza absoluta de los terrenos contaminados y realicen una inversión en forma de Museo o Centro de Investigación que compense las pérdidas sufridas a los largo de 50 años. "Quiero que limpien porque no quiero dejar a mis hijos un pueblo contaminado por plutonio", dice Ana Belén.

La madre de esta mujer, Antonia (81 años), utiliza el mismo argumento que su hija, Ana Belén, para defender precisamente la postura contraria. Antonia no quiere que se vuelvan a tocar los terrenos porque liberaría a la atmósfera el plutonio almacenado y eso sería perjudicial para sus nietos. Antonia defiende que los terrenos contaminados se entierren bajo "kilos y kilos de hormigón" y que sobre ellos se construya un parque que recuerde el accidente nuclear de hace cincuenta años". "Siento vergüenza cada vez que salgo del pueblo y me hablan de las bombas nucleares", dice. 


El B-52 iba armado con cuatro bombas de hidrógeno B28 [en servicio entre 1958 y 1991], como la que vemos. Es un modelo para ataques nucleares por gravedad, con una potencia explosiva de entre 70 kilotones y 1,45 megatones [La bomba atómica ‘little boy’ lanzada el 6 de Agosto de 1945 sobre Hiroshima tenía una potencia de 12,5 kilotones, equivalente a la detonación de 12.500 toneladas de Trinitrotolueno (TNT)]. Más.

Antonia recuerda perfectamente el accidente del 17 de enero de 1966. Estaba en la escuela de "Don Paco Lunar" preparando el acceso al instituto junto a ocho o diez compañeros. "Comenzamos a escuchar un ruido y sentimos que todo vibraba y pensamos que era un terremoto. La profesora gritaba que nos tiráramos todos al suelo, pero, de repente, vimos un fuego caer del cielo y dos motores aterrizaron al lado de la escuela. Fue horrible. Espantoso", recuerda Antonia, que señala cómo después comenzaron a llegar marines norteamericanos y a limpiar las casas. "Me asusté muchísimo. El miedo rodeaba al pueblo". 


Limpieza: Barriles de suelo contaminado en preparación para desmontaje de Palomares a los EE.UU. para su procesamiento. Más.

Estados Unidos desplegó hasta 1.400 soldados en Palomares. La mayoría eran de origen hispano o afroamericano, como recuerda la ex alcaldesa de Palomares, Antonia Flores: "Yo nunca había visto a nadie de un color distinto, y todas las personas que bajaban de esos autobuses eran negros. Hacían fuego por la noche, entonces sólo se les veía el blanco de los ojos y los dientes. Para mí era pánico".

La orden de estos soldados americanos era clara y tajante. "Hagan todo lo que esté en sus manos para recuperar las bombas". Así se había expresado el presidente de EEUU, Lyndon. B. Johnson, nada más salir de la cama el 17 de enero de 1966. Ahí comenzó un tortuoso proceso de búsqueda que se prolongó hasta el 7 de abril, gracias al hoy conocido como 'Paco, el de la bomba', que señaló a los norteamericanos en qué punto había caído la cuarta bomba, cuya existencia hasta ese momento EEUU y España habían negado. 



Francisco Simó (Paco, el de la bomba) no recibió ni las prometidas gratificaciones ni un barco de pesca con el que sustituir al que resultó dañado durante el incidente. El Gobierno norteamericano le pagó con una medalla y un certificado de agradecimiento. Más.


Lyndon. B. Johnson

La sumisión española

La España de Franco, que en aquellos momentos estaba desarrollando su proyecto nuclear, podría haber reclamado las bombas para sí. Estaban en su suelo. Sin embargo, España nunca pidió nada. Ni siquiera exigió una compensación económica a EEUU por el desastre ecológico causado. "Franco decidió no sacar ningún rendimiento político del accidente. Sabía perfectamente qué había ocurrido en Palomares, pero prefería el favor político de EEUU que sacar un provecho económico. Y el favor ya lo estaba consiguiendo: gracias a la alianza con los americanos, la España de Franco estaba saliendo del aislamiento internacional", señala Rafael Moreno.


La versión oficial del régimen de Franco era que el accidente afectaba al turismo, principal fuente de ingresos de España. Moreno Izquierdo, por contra, demuestra en su investigación que ese no era la única preocupación de la dictadura. "En el mismo 1966, se acuerda la construcción de una central atómica en Catalunya, Vandellós, con tecnología francesa suministrada por De Gaulle que hubiera permitido tener material para uso tanto civil como militar. Y luego he encontrado un documento en los archivos privados de Franco en el que científicos explican qué tiene que hacer España para obtener un arma nuclear. Hay muy poca información sobre esto pero es cierto que, después del accidente de Palomares, existe una conversación de Franco que el coronel Velarde le cuenta a la periodista Pilar Urbano según la cual el dictador dice que no quiere seguir avanzando en el programa nuclear.

De hecho, Pilar Urbano también reproduce en una de sus obras una conversación entre Muñoz Grandes y Francisco Franco sobre Palomares y la posición de sumisión de España respecto a Estados Unidos: "Mi general, que Fraga se moje la tripa en Palomares diciendo que aquí no ha pasado nada, en lugar de exigir una indemnización de miles de millones (...) me parece hablando y mal y pronto una bajada de pantalones", decía Muñoz Grandes al Generalísimo, según apuntó Pilar Urbano. 

La "bajada de pantalones", sin embargo, continuó a lo largo de 50 años más. Franco, con su acuerdo con EEUU, había situado a España en objetivo de la URSS en caso de guerra nuclear. "España corrió el riesgo de haberse vista involucrada en una guerra nuclear. El régimen quiso silenciar el peligro, pero las capas militares y políticas eran conscientes del peligro", incide Rafael Moreno. 

La ONG Ecologistas en Acción ha venido denunciando sistemáticamente la "dejación de responsabilidades" de las autoridades españolas. "Desde la muerte de Franco España ha reclamado periódicamente Gibraltar al Estado británico. Podría haber hecho lo mismo con Palomares. Pero no ha sido así. España ha intentado pasar de puntillas sobre este tema. Ha habido ocasiones en las que se han firmado tratados bilaterales, como la extensión de la base de Morón o el despliegue del escudo antimisiles en las que España debería haber puesto como línea roja la limpieza de Palomares. 

En los cables de Wikileaks, además, se lee como el embajador norteamericano dice que las autoridades españolas no muestran mucho interés", señala a Público Francisco Castejón, portavoz de Ecologistas en Acción e investigador en fusión nuclear del CIEMAT


Fraga en aguas de Palomares (Almería).



El primer happening político

Pero Palomares también ha supuesto mucho más para España. Concretamente, el episodio de las bombas nucleares marcó un cambio en la política comunicativa del franquismo y el encumbramiento de la nueva promesa del régimen: Manuel Fraga. Durante semanas, el Estado norteamericano y el español negaron la existencia de una cuarta bomba perdida en el mar. Franco había impuesto una censura total. No se podía publicar nada al respecto, pero los lugares comenzaban a reconocer en boca de los americanos la palabra "radioactivo" y la prensa extranjera (y también la pirenaica) comenzaba a filtrar información que llegaba a los ciudadanos en forma de rumor.

Sin embargo, conforme pasaban los días mantener la prohibición era cada vez más absurdo y peligroso. La espiral de mentiras llegó al punto de que el 1 de marzo la mayoría de periódicos españoles  reprodujo unas declaraciones del presidente de la JEN, José María Otero, que no había "ni un solo caso de contaminación radiactiva que merezca tal nombre". 

El embajador americano en 1966 en España, Angier Biddle Duke, sugirió entonces a Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo de la dictadura, (a propuesta de la mujer del embajador americano, que había sido directora de Relaciones Públicas y Publicidad de Pepsi) que un baño en la zona podía ser la imagen necesaria para evitar cualquier tipo de recelo sobre la posible contaminación de la zona. "Te tomo la palabra, nos bañamos juntos", replicó Fraga.


Angier Biddle Duke

Fraga eligió entonces un grupo escogido de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de total confianza y organizó un recibimiento al estilo Bienvenido Míster Marshall en Palomares con banda de música, pancartas y el pueblo entero en el papel de extras entusiasmados. La fecha escogida fue el 8 de marzo. El baño duró 15 minutos ante las cámaras de TVE y de la televisión norteamericana. 



La historia del baño fue tímidamente recogida dentro de España pero fue un gran éxito internacional y constituyó el lanzamiento de Fraga como el futuro del franquismo. "El éxito informativo le reforzó como la persona que podía ser el futuro de la dictadura. Él demostró que era capaz de mantener las líneas rojas pero con una imagen más abierta y le dio fuerza para, un año después, aprobar la nueva Ley de Prensa, que eliminaba la censura previa", señala Moreno Izquierdo. 




El final del túnel 

Con la foto de Fraga, el rescate de la bomba el 7 de abril y la limpieza total de la zona, según las informaciones difundidas en aquel momento, se puso fin a la crisis. Sin embargo, una vez más las informaciones eran inciertas. La contaminación continuó en el terreno con el conocimiento de las autoridades españolas y hasta que la especulación inmobiliaria de finales del siglo XX y el desarrollo de la agricultura intensiva reactivó el interés en la zona, provocando que el CIEMAT y el Consejo Seguridad Nuclear realizara una reevaluación de la contaminación remanente evidenciando que la contaminación residual era superior a la estimada inicialmente. El acuerdo con EEUU parece el final del túnel de la crisis de Palomares. 

Mientras tanto, cada vez que llega el 17 de enero, la población de Palomares vuelve a sufrir el estigma de ser el pueblo "de las bombas nucleares" con el consecuente enfrentamiento en el pueblo entre los que quieren que se limpie y los que quieren olvidar el episodio bajo kilos de hormigón. "Parece un tema tabú. Aquí nos cuesta hablar de esto", reconoce Ana Belén, que reclama a las autoridades americanas que realicen una gran inversión en la zona. "Me gustaría un Museo que contara la historia lo más digna posible. Si los americanos se gastan el dinero en las guerras, que se los gasten también en los accidentes", sentencia. 




Texto oiginal 16.01.2016 














A pesar de que Obama anunciaba en junio de 2016 una visita a España, según la Agenda, esta no contemplaba ninguna visita a Almería.












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