LA ZONA NATURAL : Amatista.

La amatista es un tipo de cuarzo con mucha presencia de hierro en su variedad, lo que le aporta los distintos colores que varían intensamente de azules a violetas. Su nombre proviene de la palabra griega amethystos que significa estar sobrio, "despierto" o "consciente”. 



Los principales yacimientos se encuentran en Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, Rusia, Zambia, Namibia, Madagascar y otros países de Africa. A pesar de su relativa abundancia, es un mineral muy apreciado, y como gema, es de una gran belleza, siendo los colores fuertes los más buscados, particularmente un púrpura profundo con destellos de rosa. Estos colores son más frecuentes en las amatistas de África y Australia, aunque las piezas más importantes suelen darse en latitudes americanas.

Historia

El púrpura ha sido considerado durante mucho tiempo como un color"Real" de manera que no es sorprendente que la amatista haya sido muy buscada a través de la historia. De hecho, la amatista es considerada la piedra de los obispos, el anillo papal es una amatista, y los vinos de las ceremonias religiosas se beben en vasos de amatista.



En la Edad Media las amatistas eran muy solicitadas para decorar las iglesias y los vasos de las ceremonias religiosas, es un hecho que ésta piedra está empapada en la magia antigua y es tan popular hoy como lo fue hace 2000 años.

En Grecia y Roma, los anillos de amatista, engarzados en bronce, se utilizaban como amuletos y las copas esculpidas en amatista desterraban el dolor de todos los que de ella bebían. Por su propiedad de frenar las pasiones y posibilitar el autocontrol y la introspección, en la Edad Media, se construían rosarios de amatista. Leonardo da Vinci escribió que la amatista tenía el poder de disipar los malos pensamientos y de afinar la inteligencia y, en las magias renacentistas, las amatistas grabadas con la imagen de un oso se usaban como amuletos protectores.

Algunos textos antiguos aseguran que las águilas depositaban amatistas en sus nidos para protegerlos.

Apreciada por los aztecas y egipcios quienes la dedicaron a Toth, dios lunar. Los soldados la llevaban en las batallas para mantener la cabeza fría y luchar con más astucia, y las mujeres como anillo para conservar el amor de su esposo durante el matrimonio.

Los griegos la dedicaron a Mercurio, el mensajero de los dioses.
Para los romanos, el color malva era muy apreciado y se hacían anillos de bronce y amuletos protectores.

Es la doceava piedra fundacional de la “ciudad sagrada”, la tercera de la tercera fila del pectoral del sumo sacerdote, la perteneciente a la tribu de Dan representando la justicia, el valor y la autoridad.

Se dice de ella que es la gema de San Valentín y la tradición nos la transmite como idea de talismán para los enamorados. Quizás es por ello que se dice que fue la primera piedra que San José regaló a la Virgen María, convirtiéndola en la representante de la castidad, la humildad, la sinceridad, la serenidad y la modestia.

En el mundo de la leyenda, la amatista se remonta a un mito griego. Baco, dios del vino, quiso vengarse de los mortales creando tigres hambrientos para su destrucción. Amatista, una bella mujer que fue a rendir culto a la diosa Diana, sin saber del riesgo, fue transformada en piedra por la misma Diosa para salvarla de los tigres. Baco lloró ante su estatua y sus lágrimas tiñeron de púrpura el cristal creando, así, la piedra que conocemos hoy en día.

El Rayo Violeta es una energía radioactiva capaz de alterar nuestro entorno produciendo efectos de transmutación donde es dirigido. Transmutar significa cambiar lo negativo en positivo, pasar de estar "dormidos" a estar "despiertos". El contacto con la amatista proporciona energía. Estabiliza tanto tu energía física como la emocional y mental, es una piedra de meditación y actúa como conductor de esta energía de paz y calma, para ayudar con ello a entrar y mantener con cierta tranquilidad ese estado, por ello está indicada en casos de depresión, además, calma los miedos y las tormentas emocionales, eleva las esperanzas, aleja la culpa y evita el autoengaño.

También se la denomina "la piedra de la mente", utilizada para atenuar la mente y mejorar así la memoria y la inteligencia.

Se dice que la amatista purifica y limpia el cuerpo y la mente. Favorece la comprensión y la persuasión. La amatista es una piedra que consuela en el dolor y proporciona alivio en los momentos de angustia.

Tiene vibraciones sm a las glándulas endocrinas y el sistema nervioso.

Se dice de la amatista que tiene el poder de influir en los ambientes de discordia y hacerlos agradables y sinceros.

¿Cómo y cuándo utilizar tu amatista?

- Si llevas tu amatista en el bolsillo de tu pantalón, toca el cristal de vez en cuando con tu mano para así absorber sus energías y vibraciones.

- También puedes colocarla bajo tu almohada antes de irte a dormir, para descansar bien y evitar las pesadillas.

- Llévala en un collar hasta que notes una mejoría en tu salud, también es conveniente que la coloques sobre la parte del cuerpo que te duele durante 20 minutos aproximadamente.

- Coloca tu amatista en tu dormitorio. Si utilizas una drusa o geoda su efecto será muy grande, además, cuánto más oscura sea la amatista, más fuerte será su efecto.

- Utiliza la piedra durante la meditación.

Propiedades curativas

Los cristales de amatista están especialmente indicados en el caso de personas enfermas, ayudándoles en la aceptación de su enfermedad y logrando excelentes resultados anímicos y físicos. A nivel físico reequilibra y alivia el dolor y reduce la inflamación. Está indicada para el tratamiento del asma, la artritis, problemas reumatológicos y trastornos cardíacos.

Además, abre y fortalece los chakras de la cabeza, basal y del bazo.

En astrología la amatista es la piedra del mes de febrero y sus signos afines son: acuario, capricornio, leo, libra y piscis. Como Júpiter la gobierna, atrae éxito y prosperidad en los negocios.

Propiedades mágicas

Para alejar el insomnio y las pesadillas: poner debajo de la almohada una piedra de amatista.

Cuando existe un ambiente de discusión o de violencia en el hogar: Sostener una amatista en la mano izquierda (o en la derecha si es zurdo). Dejar que las vibraciones calmantes, relajantes y pacíficas lo invadan. Decir siete veces en voz alta: “Deseo que en mi hogar reine el amor, la armonía y la paz”.

Para calmar los miedos y levantar el espíritu: colocar en la noche de un jueves con luna creciente, una amatista pequeña en un recipiente que contenga agua cristalina. Dejarla en el agua durante tres días. Después de ese tiempo, colocar la amatista en una bolsa de tela de color púrpura donde no sea visto por otras personas. Lleva esta bolsa siempre contigo.

Para propiciar la meditación: colocar una pieza de amatista delante de una vela blanca y un incensario en el que arda incienso de sándalo.

Para aumentar la conciencia psíquica y para agudizar el "sexto sentido": colocar una piedra de amatista en el agua de la bañera. Mientras te bañas, enciende una vela de color púrpura claro y, si lo deseas, para potenciar los efectos, puedes poner tres amatistas más alrededor de la vela.

Para tener más belleza en el rostro y hacer desaparecer los granos y la piel áspera: humedecer la amatista con saliva y pasarla sobre el mismo.







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